En lo que viene siendo un enero donde el mundo dejó de ser lo que era, con un Trump que decidió cambiar las reglas de juego de la geopolítica, los precios de los minerales se llevan gran parte de la atención.
La cotización del oro, el litio, el cobre y la plata son seguidas con principal atención por el sector minero argentino, que, de acuerdo a la suba o baja de los mismos provoca la aceleración o desaceleración de los proyectos.
Esta volatilidad que se vio en estos últimos días genera incertidumbre de cara a futuro, ya que cuando se veía un aumento considerable en los precios de los metales, este viernes el oro y la plata tuvieron caídas significativas que abren un paréntesis a la hora de tomar decisiones por parte de las empresas.
En lo que era una semana realmente “brillante” para el precio de los minerales, con el oro que había llegado por primera vez a los U$S5500, y con un aumentó de la plata del 270% interanual y el litio y el cobre un 40%, el viernes hubo movimientos que sorprendieron hasta al más experimentado consultor.
Derrumbe del oro y la plata
Tras llegar a su precio histórico máximo de 5500 U$S la onza, este viernes sufrió la mayor caída diaria desde 1983, retrocediendo un 9,5% tras el anuncio de Donald Trump sobre la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos
La cotización del oro al contado retrocedió un 9,5% hasta 4.883,62 dólares por onza, después de haber tocado un máximo histórico de 5.594,82 dólares el jueves y haber caído hasta un 12% durante la jornada.
Los futuros del oro estadounidense para entrega en febrero descendieron un 11,4% a 4.745,10 dólares. Según la información disponible, la última vez que el oro sufrió una caída similar fue el 28 de febrero de 1983, cuando retrocedió un 12,1%.
La venta masiva también afectó a otros metales preciosos, en medio de lo que varios analistas describieron como una toma de beneficios acelerada. Suki Cooper, directora global de investigación de materias primas en Standard Chartered Bank, indicó que la corrección podría obedecer a una combinación de factores, incluyendo el anuncio sobre la presidencia de la Fed y flujos macroeconómicos más amplios. Cooper agregó que tanto el comportamiento del dólar como las expectativas de rendimiento real contribuyeron a desencadenar la recogida de beneficios.
El impacto se extendió a la plata, que experimentó un derrumbe del 28% hasta 83,99 dólares la onza, tras haber tocado un mínimo intradía de 77,72 dólares. El jueves, la plata había alcanzado su máximo histórico de 121,64 dólares. Según los datos disponibles, se trató de la mayor caída diaria registrada para este metal. El platino perdió un 19,2% hasta 2.125 dólares la onza, mientras el paladio se desplomó un 15,7% a 1.682 dólares.
Pese a la caída de este viernes, el oro acumuló un avance superior al 13% en enero, marcando su sexto incremento mensual consecutivo. Por su parte, la plata mostró una subida de más del 17% en el mismo periodo.
Suba del dólar
El salto del dólar afectó especialmente a monedas vinculadas al desempeño de los metales preciosos, como el dólar australiano, el franco suizo y la corona sueca, que lideraron la caída entre las divisas del Grupo de los 10. Según Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, “los mercados están inquietos” y la tendencia de depreciación del dólar se ha frenado momentáneamente, aunque no necesariamente de forma definitiva.
El litio en la mira
La caída vertiginosa que había tenido el precio del litio había generado en el país que proyectos que avanzaban de manera muy rápida, relantizaran su construcción.
Salvo las empresas más grandes, con una gran espalda para “aguantar” la situación, y los proyectos que ya estaban en marcha, el sector notaba esta parálisis, especialmente por el lado de los proveedores locales.
Este enero el carbonato de litio superó los 159.500 yuanes por tonelada (22.858 dólares), un nivel que no se observaba desde hacía más de dos años. El incremento fue de casi 68% en apenas un mes y de más del 100% en comparación con el mismo período del año anterior.
Según el informe, esta recuperación no es un fenómeno aislado ni meramente especulativo. Durante 2025, el mercado comenzó a mostrar un ajuste progresivo entre oferta y demanda, impulsado por una reducción de inventarios en China.
Un factor clave fue el cierre de la mina Jianxiawo, en la provincia de Jiangxi, que aporta cerca del 3% de la oferta mundial de carbonato de litio, y cuya reactivación se vio demorada por cuestiones regulatorias.
A esto se sumaron señales explícitas de fortalecimiento de la demanda. El presidente de Ganfeng Lithium, uno de los mayores productores globales, proyectó que el consumo mundial de litio podría crecer entre 30% y 40% en 2026, impulsado no solo por la industria de vehículos eléctricos, sino también por el acelerado desarrollo de los sistemas de almacenamiento de energía, un segmento que gana peso en la transición energética.
Habrá que estar atentos a los movimientos geopolíticos de estos próximos días, los cuales determinarán los pasos a seguir.
