Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo…
Esta hermosa canción interpretada por Mercedes Sosa viene como anillo al dedo para describir los nuevos tiempos mineros que atraviesa nuestro país.
Todo parece haber cambiado.
Ahora, Mendoza, la del fuego anti minero, la de las «puebladas», la hostilidad y las prohibiciones volvió al camino minero, luego de 18 años de NO constante y ruidoso.
Y retomó el camino minero al cobre, que no es poca cosa.
Es que la Legislatura provincial aprobó la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto San Jorge Cobre Mendocino, permitiendo que la iniciativa avance hacia su etapa de factibilidad.
Es la primera vez, desde la vigencia de la anti minera Ley 7.722 en 2007, que un proyecto metalífero supera el filtro político previsto en su artículo 3.
El proyecto
El desarrollo, con una inversión estimada en US$559 millones, proyecta producir 40.000 toneladas anuales de cobre fino y se perfila como el primer caso de minería metalífera operativa en Mendoza en casi dos décadas.
“Es un paso hacia una matriz productiva más robusta, hacia el desarrollo del cobre que demanda la transición energética y hacia nuevas oportunidades para miles de jóvenes mendocinos”,
“Con el cuidado del ambiente y el fortalecimiento del control público como condición” dijeron desde la política mendocina.
Factibilidad
El aval político habilita ahora el inicio formal de la etapa de factibilidad, estimada entre seis meses y un año, antes de ingresar a la fase de construcción del yacimiento, prevista en un plazo de entre 18 y 24 meses.
Con 65 años de historia exploratoria y más de 33.000 metros perforados, PSJ se convierte en el primer proyecto en reactivar el debate sobre minería metalífera en la provincia tras 18 años de parálisis.
Según la Dirección de Minería provincial lo ocurrido “no es un punto de llegada”, sino el inicio de una nueva etapa institucional donde Mendoza “vuelve a ser protagonista” en la agenda de recursos minerales.
